"La Primorosa" es posiblemente la empresa tabaquera más antigua de la isla de La Palma, sus primeras referencias se remotan a 1918 por Ernesto González Pérez, considerado hoy en día como el "Abuelo de Tabaco". Principalmente, elaboran tabacos mecanizados.

 

Puros La primorosa, Tradición Tabaquera Centenaria.

En 1918, D. Ernesto González Pérez, considerado el “Abuelo del Tabaco”, funda en la isla de La Palma la que es la más antigua fábrica de Puros de Canarias. Tras cerca de 100 años de actividad ininterrumpida, hoy seguimos fabricando nuestras labores con la misma calidad, aroma y tradición que nuestro abuelo nos enseñó. Acercándonos al Primer Centenario de su creación, La Compañía Insular de Tabacos de La Palma, con su tercera generación al frente, continúa elaborando los cigarros creados por D. Ernesto, en la más antigua fábrica de puros de Canarias.

 

Dos tipos de cigarros son la base de la actividad de la empresa, los Mecanizados y los Artesanales. Siendo los primeros fabricados mediante procesos mecánicos y los últimos exclusivamente con la única intervención de las manos de nuestros maestros pureros que emplean para ello un conocimiento transmitido de generación a generación y con 100 años de tradición.

 

 

"Su Historia"

Durante siglos, su situación geográfica convirtió a las Islas Canarias en parada obligada para los barcos que partían hacia las Indias Occidentales. Esta situación otorgó a los isleños de Canarias una predisposición a viajar que, más adelante, se convertiría en un caso singular de éxodo masivo a Cuba, con el consiguiente y definitivo cambio en el mundo del puro. Los viajes de los barcos veleros, obligaban a todas las embarcaciones a parar en las Islas Canarias en cuyo punto más occidental muere la Corriente del Golfo. Como si el mismo Neptuno señalara al hombre la ruta de un placer prohibido en su reino, así esta conexión, desembocó en lazos comerciales entre el Nuevo Mundo y las Islas Canarias, lazos en los que el tabaco vino a ocupar un lugar privilegiado.

 

La “Fábrica”

como es conocida en la isla, se instaló en Breña Alta, en la Isla de La Palma, donde D. Ernesto elaboraba artesanalmente sus cigarros durante la semana, y los sábados y domingos ataba sus mazos de puros al portaequipajes de su bicicleta y comenzaba la venta de sus labores por toda la isla. Poco a poco fue creciendo su prestigio, y paulatinamente la capacidad productiva de la fábrica, ya en los años 50 contaba con una plantilla de 60 empleados, considerándose desde entonces la mayor empresa de tabacos de la isla de La Palma.

 

"El Tabaco Plamero"

La artesanía del tabaco se introdujo en La Palma a mediados del siglo XIX, con el retorno de los emigrantes que habían ido a Cuba en busca de fortuna. Viene de lejos su fama y su reconocimiento.

Las semillas actuales llegaron de Cuba en los años cuarenta del siglo pasado; llamadas popularmente pelo de oro, su presencia significó en la posguerra que muchas familias pudieran subsistir cultivando un puñadito de tabaco, en un trabajo en el que colaboraban todos sus integrantes. Las mujeres, por las noches, hacían guardia en los semilleros de postura – plantas pequeñas de tabaco – con jachos, o antorchas encendidas, para evitar que fueran atacados por las roscas, gusanos que aparecen tras la puesta de sol.